5 trucos de peluquería que puedes hacer tú sola en casa (y que de verdad funcionan)
Seamos honestas: ir a la peluquería es un placer, pero no siempre hay tiempo, dinero o ganas. Y sin embargo, ese lunes por la mañana quieres llegar al trabajo —o a esa cena del viernes— con el pelo como recién salida del salón. ¿Misión imposible? Para nada.
En Spa del Cabello llevamos tiempo recopilando los trucos que los peluqueros usan y que rara vez comparten. Hoy te los damos todos, sin rodeos y adaptados a lo que tienes en casa. Prepara tu secador, tu plancha y unos minutos de paciencia.
1. El secado perfecto: el ángulo lo cambia todo
El error más común al secar el pelo en casa es apuntar el secador hacia arriba o en cualquier dirección. Los profesionales siempre dirigen el aire de raíz a puntas, siguiendo la dirección del cabello, y con el difusor o boquilla apuntando hacia abajo. ¿Por qué? Porque así se sella la cutícula del pelo, lo que da ese acabado liso y brillante que tanto nos gusta.
Cómo hacerlo:
- Aplica una crema protectora de calor antes de empezar. No es opcional.
- Divide el pelo en secciones con clips. Empieza por las capas de abajo.
- Con un cepillo redondo de tamaño mediano, estira cada sección mientras diriges el calor de arriba hacia abajo.
- Cuando termines cada sección, pasa el aire frío durante unos segundos. Esto fija el resultado.
El cepillo redondo es tu mejor amigo aquí. Si no tienes uno, es el momento de invertir: los hay desde 8€ en cualquier Mercadona o droguería y marcan una diferencia enorme.
2. Ondas con plancha que duran más de dos horas
Todo el mundo ha intentado hacerse ondas con plancha en casa y el resultado ha sido: o demasiado rizado, o demasiado liso, o se deshace en una hora. El secreto está en la técnica y en un producto que probablemente tienes olvidado en el cajón.
La técnica correcta:
- Aplica mousse de fijación ligera o spray de sal marina antes de empezar. Esto da textura y ayuda a que la onda aguante.
- Divide el pelo en secciones horizontales no muy gruesas.
- Enrolla el mechón alrededor de la plancha (no la uses como tenacillas clásicas, sino enrollando el pelo sobre sí mismo).
- Mantén 8-10 segundos y suelta sin estirar. Deja que la onda caiga sobre tu mano.
- Cuando termines todo el pelo, no lo toques durante al menos 10 minutos. Deja que se enfríe así.
- Luego, con los dedos —nunca con cepillo— separa las ondas y aplica un poco de aceite o sérum para acabar.
El truco del enfriado es el más ignorado y el más importante. Si pillas el pelo caliente inmediatamente, deshaces todo el trabajo.
3. Volumen en raíces sin laca de los años 90
El volumen en la raíz es ese detalle que separa un peinado plano de uno con vida. Los peluqueros lo consiguen con técnicas de secado y con productos específicos, pero hay una forma de replicarlo sin necesitar un máster.
El método del clip: Mientras el pelo está todavía ligeramente húmedo, coloca pequeños clips de pato en la raíz, levantando el cabello en la dirección contraria a su caída natural. Sécalo así, retira los clips cuando esté completamente seco y verás cómo la raíz queda levantada de forma natural.
El producto clave: el spray de volumen en raíces. Aplícalo en la raíz antes de secar y masajea con las yemas de los dedos. Marcas como Revlon Professional o L'Oréal Professionnel tienen opciones que encuentras en perfumerías como Druni o Primor sin necesidad de ir a un mayorista.
4. El acabado liso de salón: el sérum y el truco de la temperatura
Si lo que buscas es ese liso perfecto, brillante y sin frizz, hay dos secretos que los peluqueros no suelen revelar.
El primero: el sérum se aplica antes, no después. Muchas personas lo usan al final como acabado, y funciona, pero si quieres proteger el pelo y potenciar el brillo desde dentro, aplica unas gotitas de sérum o aceite ligero antes de pasar la plancha.
El segundo: la temperatura importa más de lo que crees. Para cabellos finos o teñidos, no superes los 180°C. Para cabellos gruesos o resistentes, puedes subir hasta 200°C. Usar más calor del necesario no da mejor resultado, solo daña más la fibra.
Y el toque final que marca la diferencia: cuando termines de planchar, pasa un cepillo de cerdas naturales de arriba a abajo. Distribuye los aceites naturales del cuero cabelludo y da ese acabado satinado que parece de anuncio.
5. El recogido rápido que parece trabajado
Este no requiere herramientas de calor, pero sí un poco de práctica. El moño bajo despeinado —ese que parece casual pero que en realidad tiene mucho trabajo detrás— es el peinado que más lucen las influencers y que más cuesta replicar. Hasta ahora.
Paso a paso:
- Aplica un poco de crema de peinado o mantequilla capilar en las manos y pásalas por el pelo. Esto da control sin rigidez.
- Recoge el pelo en una coleta baja, pero no la aprietes demasiado. Deja que algunos mechones escapen de forma natural en la zona de la cara y la nuca.
- En lugar de enrollar todo el pelo para hacer el moño, tuerce la coleta sobre sí misma y enróllala de forma irregular. Fíjala con una goma fina.
- Tira suavemente de algunos mechones del moño para que quede con volumen y aspecto informal.
- Fija con un par de horquillas invisibles y un toque de laca de fijación ligera.
El resultado: un moño que parece que te has tardado dos minutos pero que aguanta todo el día.
Un último consejo de nuestra parte
La clave para dominar cualquiera de estas técnicas es la práctica. La primera vez puede que no salga perfecto, y eso es completamente normal. Los peluqueros llevan años repitiendo estos movimientos hasta que se vuelven automáticos.
Inviértete en tus herramientas —un buen secador con difusor, una plancha con control de temperatura y un cepillo redondo de calidad— y el resto lo pone la constancia. Tu baño puede ser tu mejor salón de belleza. Solo necesitas saber cómo usarlo.